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jueves, 6 de diciembre de 2012

Consejos para reducir el consumo de grasa de nuestra dieta


La Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición realizó la Encuesta Nacional de Ingesta Dietética, y determinó que el consumo de grasas de la población española es excesivo: se sitúa en un 42%, frente a la recomendación del 20%-35%. 

Como sabemos, existen varios tipos de grasas, y también podemos tener un consumo exagerado y no moderado de alguno de los tipos de grasas. En este estudio, se determinó que también es excesiva la ingesta de grasas saturadas y colesterol.
                                              
A continuación, voy a dar algunos consejos mediante los cuales podemos conseguir disminuir las grasas saturadas  y el colesterol excesivo de nuestra dieta.
  • Priorizar el aceite de oliva por encima de otros aceites vegetales, tanto para aliñar como para cocinar. Esto nos liberará de muchas grasas saturadas innecesarias en nuestra dieta.
  • Reemplazar los frutos secos fritos, por frutos secos tostados o crudos (sin sal). Esto de nuevo rebajará calorías, y además nos proveerá de todos los nutrientes que tienen los frutos secos, así como sus aceites esenciales.
  • Desplazar la mantequilla del desayuno a los fines de semana; para cada día, es mejor el aceite de oliva.
  • Probar nuevos rellenos para los bocadillos: apartar el embutido graso por atún, aguacate, hummus, rodajas de tomate y queso fresco, pavo, etc.   
  •                    
  • Reservar las carnes más grasas (cordero, algunas partes del cerdo y el vacuno) para ocasiones especiales, y tratar de tomar la carne magra por lo general, esto es, sin grasa visible.
  • Priorizar las variedades de queso más tiernas y frescas, y probar las versiones bajas en grasas y sal.
  • Si podemos, no estaría mal hornear algunas preparaciones, como croquetas, empanadas o hamburguesas, en lugar de freírlas.
  • En caso de excederse con la cantidad de aceite de oliva que se añade a los platos y cocciones, utilizar una botella pequeña donde solo quepa la cantidad diaria que se deba utilizar. De esta manera, aprenderemos a controlar nuestro consumo diario de aceite de oliva.

martes, 4 de septiembre de 2012

Relación entre los Ácidos Grasos Omega-6 y los Omega-3


Si en la entrada anterior hablamos de los Omega-3 y de su efecto en nuestro cuerpo, hoy voy a hablaros de su relación con los Ácidos Omega 6. Los Omega 6 son también Ácidos grasos que no podemos crear, por lo que debemos obtenerlos de los alimentos. En otra entrada hablaremos bien sobre ellos.
                

Para el correcto funcionamiento de nuestro cuerpo, se debe establecer una relación adecuada entre los Ácidos grasos Omega-6 y Omega-3 que ingiramos

En la actualidad, debido a la deficiente dieta que llevamos los “occidentales”, la relación ω-6  - ω-3 es entre 10:1(10 partes de omega 6 frente a 1 de omega 3), 20-1, llegando a 50:1 cuando la proporción adecuada es de 1:1, 2:1 o 4:1, es decir, cuatro partes de ω-6 frente a una de ω-3. Según la OMS, la relación es de 3:1.
           
            Se cree que este enorme desbarajuste es el causante de algunas enfermedades, como las del corazón, la diabetes, ciertas depresiones, etc. La solución consiste en aumentar alimentos que contengan más ω-3 o tomar suplementos del mismo, y disminuir aquellos muy ricos en ω-6. Parece obvio, pero es muy difícil según el tren de vida que llevamos en la actualidad.
                              
            Pondré un ejemplo para que esta relación se vea mejor: Todas las células del cuerpo están formadas por una membrana, hecha principalmente de éstos ácidos grasos. Si hay demasiado Omega 6, la membrana se vuelve dura y viscosa, y hay problemas en la transferencia de sustancias de una célula a otra. Cuando hay suficiente omega3, la membrana es más delgada, más elástica, y menos inflamada.

           Alimentos muy ricos en ácidos grasos Omega-6 son: Aceites de cártamo, aceite de girasol, de soja, de maíz, sésamo, los cacahuetes, etc. Además, productos elaborados como las galletas o las margarinas lo contienen.

Los Síntomas de la Deficiencia de Omega 3

          Aquí están algunos de los síntomas de la falta de omega 3: 
  • Piel seca.
  • Micción frecuente.
  • Irritabilidad.
  • Déficit de atención.
  • Uñas blandas.
  • alergias.
  • Piel de cocodrilo.
  • Baja inmunidad.
  • Fatiga.
  • Pelo seco y de fácil rotura.
  • Hiperactividad.
  • Sed excesiva.
  • Ojo seco.
  • Manos envejecidas.
  • Heridas difíciles de sanar.
  • Infecciones frecuentes.
  • Problemas de memoria y aprendizaje.
  • Piel rajada en talones y dedos.

      Una vez que esta deficiencia se vuelve constante, hay síntomas severos de:

  • Dislexia.
  • Depresión.
  • Aumento de peso.
  • Cáncer.
  • Enfermedad del corazón.
  • Alergias.
  • Diabetes.
  • Enfermedades por inflamación.
  • Artritis.


         No es que los Ácidos grasos Omega-6 sean malos. Tanto los ω-3 como los ω-6 son esenciales por el cuerpo porque no podemos obtenerlos salvo de los alimentos, el problema está en que EL EQUILIBRIO ENTRE AMBAS ES INCORRECTA.

         Lo más importante del equilibrio entre estos dos tipos de grasas es que el cuerpo no puede metabolizarlos al mismo tiempo, ya que COMPITEN entre ellos.

         Uno de los beneficios de las grasas Omega-9 es que no interfieren en el metabolismo de las grasas Omega-3, a diferencia de los Omega-6. Es por esto que se recomienda que se consuma Aceite de oliva en vez de girasol, ya que el aceite de oliva es rico en Ácidos grasos Omega-9, mientras que el de girasol contiene Omega-6.

          Por tanto, debido a nuestra dieta, rica en aceites vegetales, fritos, etc., el contenido de Omega-6 en nuestra dieta es demasiado alto, lo que impide la metabolización de los Omega-3.
          
         En cambio, si aumentamos los Omega-3 en nuestra dieta, o tomamos suplementos de ésta, los Omega-3 desplazarán a los Omega-6, y así podrán efectuar su acción terapéutica.




¿Qué hacer para conseguir una buena relación entre los ácidos grasos Omega 3 y los Omega 6?


                                  
         Sería fundamental volver a conseguir que se establezca la dieta mediterránea, y el abandono de las dietas ricas en grasas y comidas procesadas, ya que estas contienen altísimas cantidades de omega-6, aunque parece que ningún organismo gubernamental está por la labor, por tanto, el cambio debe comenzar por las bases de la sociedad.


  • Podemos empezar por la suplementación con omega-3 de pescado + vitamina E o aceite de krill, para conseguir el equilibrio.
  • Una vez conseguido, dejaremos la suplementación para conseguir que sea todo mediante la alimentación.
  • Debemos recordar que el Aceite de oliva, con gran cantidad de ácidos grasos Omega-9 no impide la metabolización de los ácidos grasos Omega-3, a diferencia del 6, luego cocinaremos siempre con aceite de oliva.
  • Tomaremos varias raciones de verdura cruda al día, en forma de ensalada, por ejemplo.
  • Aumentar  el consumo de alimentos con omega 3, como son los pescados azules, la carne de pastoreo, las nueces, etc. 

                                                 
   No son grandes recomendaciones, ni van a ser milagrosas. Una vida sana se consigue mediante el esfuerzo y la constancia. Pero los frutos que se consiguen son maravillosos, y nos proporcionarán salud.
         
         A modo de resumen, recalcar que los ácidos grasos Omega-6 son buenísimos, y tienen su función en nuestro cuerpo, pero que deben tomarse en su correcta proporción, sin abusar. El hecho de abusar de ellos y una dieta poco variada ha conseguido que nuestra salud empeore. La moderación es el remedio a muchos males. 

sábado, 4 de agosto de 2012

Endocannabinoides en el intestino controlan la ingesta de grasas en la dieta


           Investigadores de la Universidad de California en Irving, Estados Unidos, han descubierto qué hace que los alimentos ricos en grasas sean más irresistibles y cueste más dejar de comerlos pese a que favorecen el aumento de peso. Según los resultados de su estudio, cada vez que se consumen estos alimentos el intestino produce endocanabinoides, una sustancia similar a los compuestos que contiene la marihuana.

           Los endocanabinoides son un grupo de moléculas grasas producidas por el propio organismo que están involucradas en varios procesos fisiológicos, incluido el apetito, la sensación de dolor, la memoria y el estado de ánimo. Como estos compuestos actúan tanto en el cerebro como en el resto del organismo, desde hace tiempo estaban siendo investigados por su potencial para tratar varias enfermedades y adicciones.

          Ahora, un estudio llevado a cabo en ratones ha mostrado que cuando los animales comen un producto graso, un grupo de células en su aparato digestivo comienza a producir endocanabinoides, algo que no sucede cuando se consumen azúcares o proteínas. El proceso, explican los científicos en declaraciones a la BBC, comienza en la lengua, donde las grasas generan una señal que viaja primero al cerebro y después hacia el nervio vago, un conjunto de nervios que va desde la faringe hasta el intestino.

         Allí la señal estimula la producción de endocanabinoides, lo que conlleva un aumento en las señales celulares que provocan el ansia por seguir consumiendo alimentos grasos. Los científicos creen que este mecanismo involucra la liberación de compuestos digestivos vinculados al hambre y la saciedad y, por ello, se siente "ansia por comer más".

        Alimentos como las patatas fritas, hamburguesas, y demás grasas producen esta serie de sustancias. Es por esto que nos gustan tanto y que nos cuesta tanto dejar de comerlas. Prueba a coger un plato de patatas fritas. Coge una, y cómetela, y proponte no comer más ninguna. Misión casi imposible ¿verdad? Así se puede entender la frase de que "cuando haces pop ya no hay stop" de Pringles
       

Una respuesta evolutiva


        "Ésta es la primera demostración de que las señales de los endocanabinoides en el estómago juegan un rol importante en la regulación del consumo de grasas", afirma el doctor Daniele Piomelli, profesor de farmacología que dirigió el estudio. Los científicos no saben por qué este mecanismo se desata únicamente con las grasas y no con otro tipo de alimentos pero, según este experto, puede deberse a "que quizás este proceso ha sido una respuesta evolutiva de los mamíferos".

        "Los animales tienen una necesidad imperiosa de consumir grasas que, aunque son escasas en la naturaleza, son cruciales para el adecuado funcionamiento de las células", explica. Sin embargo, aunque este mecanismo natural ayudó alguna vez a los mamíferos a sobrevivir, ahora está provocando el efecto inverso, ya que "las grasas están ampliamente disponibles y la necesidad innata de comer alimentos grasos ha conducido a la obesidad, la diabetes y el cáncer".

         No obstante, tras este hallazgo los investigadores creen que se podrían conseguir nuevos tratamientos para suprimir la ansiedad por comer alimentos grasos, por ejemplo mediante un fármaco que obstruya la actividad de los endocanabinoides.