martes, 4 de septiembre de 2012

Relación entre los Ácidos Grasos Omega-6 y los Omega-3


Si en la entrada anterior hablamos de los Omega-3 y de su efecto en nuestro cuerpo, hoy voy a hablaros de su relación con los Ácidos Omega 6. Los Omega 6 son también Ácidos grasos que no podemos crear, por lo que debemos obtenerlos de los alimentos. En otra entrada hablaremos bien sobre ellos.
                

Para el correcto funcionamiento de nuestro cuerpo, se debe establecer una relación adecuada entre los Ácidos grasos Omega-6 y Omega-3 que ingiramos

En la actualidad, debido a la deficiente dieta que llevamos los “occidentales”, la relación ω-6  - ω-3 es entre 10:1(10 partes de omega 6 frente a 1 de omega 3), 20-1, llegando a 50:1 cuando la proporción adecuada es de 1:1, 2:1 o 4:1, es decir, cuatro partes de ω-6 frente a una de ω-3. Según la OMS, la relación es de 3:1.
           
            Se cree que este enorme desbarajuste es el causante de algunas enfermedades, como las del corazón, la diabetes, ciertas depresiones, etc. La solución consiste en aumentar alimentos que contengan más ω-3 o tomar suplementos del mismo, y disminuir aquellos muy ricos en ω-6. Parece obvio, pero es muy difícil según el tren de vida que llevamos en la actualidad.
                              
            Pondré un ejemplo para que esta relación se vea mejor: Todas las células del cuerpo están formadas por una membrana, hecha principalmente de éstos ácidos grasos. Si hay demasiado Omega 6, la membrana se vuelve dura y viscosa, y hay problemas en la transferencia de sustancias de una célula a otra. Cuando hay suficiente omega3, la membrana es más delgada, más elástica, y menos inflamada.

           Alimentos muy ricos en ácidos grasos Omega-6 son: Aceites de cártamo, aceite de girasol, de soja, de maíz, sésamo, los cacahuetes, etc. Además, productos elaborados como las galletas o las margarinas lo contienen.

Los Síntomas de la Deficiencia de Omega 3

          Aquí están algunos de los síntomas de la falta de omega 3: 
  • Piel seca.
  • Micción frecuente.
  • Irritabilidad.
  • Déficit de atención.
  • Uñas blandas.
  • alergias.
  • Piel de cocodrilo.
  • Baja inmunidad.
  • Fatiga.
  • Pelo seco y de fácil rotura.
  • Hiperactividad.
  • Sed excesiva.
  • Ojo seco.
  • Manos envejecidas.
  • Heridas difíciles de sanar.
  • Infecciones frecuentes.
  • Problemas de memoria y aprendizaje.
  • Piel rajada en talones y dedos.

      Una vez que esta deficiencia se vuelve constante, hay síntomas severos de:

  • Dislexia.
  • Depresión.
  • Aumento de peso.
  • Cáncer.
  • Enfermedad del corazón.
  • Alergias.
  • Diabetes.
  • Enfermedades por inflamación.
  • Artritis.


         No es que los Ácidos grasos Omega-6 sean malos. Tanto los ω-3 como los ω-6 son esenciales por el cuerpo porque no podemos obtenerlos salvo de los alimentos, el problema está en que EL EQUILIBRIO ENTRE AMBAS ES INCORRECTA.

         Lo más importante del equilibrio entre estos dos tipos de grasas es que el cuerpo no puede metabolizarlos al mismo tiempo, ya que COMPITEN entre ellos.

         Uno de los beneficios de las grasas Omega-9 es que no interfieren en el metabolismo de las grasas Omega-3, a diferencia de los Omega-6. Es por esto que se recomienda que se consuma Aceite de oliva en vez de girasol, ya que el aceite de oliva es rico en Ácidos grasos Omega-9, mientras que el de girasol contiene Omega-6.

          Por tanto, debido a nuestra dieta, rica en aceites vegetales, fritos, etc., el contenido de Omega-6 en nuestra dieta es demasiado alto, lo que impide la metabolización de los Omega-3.
          
         En cambio, si aumentamos los Omega-3 en nuestra dieta, o tomamos suplementos de ésta, los Omega-3 desplazarán a los Omega-6, y así podrán efectuar su acción terapéutica.




¿Qué hacer para conseguir una buena relación entre los ácidos grasos Omega 3 y los Omega 6?


                                  
         Sería fundamental volver a conseguir que se establezca la dieta mediterránea, y el abandono de las dietas ricas en grasas y comidas procesadas, ya que estas contienen altísimas cantidades de omega-6, aunque parece que ningún organismo gubernamental está por la labor, por tanto, el cambio debe comenzar por las bases de la sociedad.


  • Podemos empezar por la suplementación con omega-3 de pescado + vitamina E o aceite de krill, para conseguir el equilibrio.
  • Una vez conseguido, dejaremos la suplementación para conseguir que sea todo mediante la alimentación.
  • Debemos recordar que el Aceite de oliva, con gran cantidad de ácidos grasos Omega-9 no impide la metabolización de los ácidos grasos Omega-3, a diferencia del 6, luego cocinaremos siempre con aceite de oliva.
  • Tomaremos varias raciones de verdura cruda al día, en forma de ensalada, por ejemplo.
  • Aumentar  el consumo de alimentos con omega 3, como son los pescados azules, la carne de pastoreo, las nueces, etc. 

                                                 
   No son grandes recomendaciones, ni van a ser milagrosas. Una vida sana se consigue mediante el esfuerzo y la constancia. Pero los frutos que se consiguen son maravillosos, y nos proporcionarán salud.
         
         A modo de resumen, recalcar que los ácidos grasos Omega-6 son buenísimos, y tienen su función en nuestro cuerpo, pero que deben tomarse en su correcta proporción, sin abusar. El hecho de abusar de ellos y una dieta poco variada ha conseguido que nuestra salud empeore. La moderación es el remedio a muchos males. 

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